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¿Pueden ir de la mano democracia, calidad de procesos electorales y paridad?

Una mirada a los procesos electorales democráticos desde la participación equitativa de género. El papel de los órganos electorales autónomos y de la vigilancia de los procesos electorales con miras a la garantía de transparencia, integridad y equidad electoral.

 

En América Latina uno de los grandes retos de los últimos tiempos ha sido mantener la democracia en pie, nos encontramos en un punto en el que cada vez existe más presencia de partidos políticos, ya sea de izquierda o derecha, y esto puede ser un factor para que la democracia se debilite por el hecho de no tener una sostenibilidad en los movimientos políticos, sino más bien una constante mutación.

América Latina ha sufrido distintos cambios en cuanto a procesos democráticos se refiere y ha experimentado un camino de transiciones en vías al respeto de derechos universales como el voto o el acceso a elecciones libres y justas. A pesar de que históricamente hemos contado con gobiernos dictatoriales, esto no ha impedido una evolución y avance sin que en el camino nos sigamos encontrando reminiscencias de aquellas épocas en las que no se contemplaba la decisión de los pueblos.

Haber avanzado hacia la democracia no significa que en toda la región se haya desplegado. Históricamente hemos vivido gobiernos dictatoriales, militares, golpes de estado, lo cual supone un fracaso democrático que proviene de problemas sociales o económicos[1]. También es verdad que no se puede comparar a un gobierno con otro, cada uno debe actuar en la medida de las necesidades del país al que conduce, siempre y cuando respete los derechos fundamentales.

Hemos contado con elecciones democráticas y no democráticas. En su momento Chile tuvo un régimen dictatorial, Cuba de igual manera. Y como el más reciente caso en América Latina tenemos a Venezuela, a quienes muchos consideran como un caso de atentado total a la democracia y al respeto del deseo y voz del pueblo.

Para que un estado sea considerado democrático se necesita que tenga instituciones que se encarguen de todo proceso electoral, y que estas sean sólidas, para permitir que los derechos y las libertades de cada habitante sean respetados en apoyo a que los principios democráticos también lo sean.

Según Yanina Welp en su artículo “Organismos electorales y calidad de la democracia en América Latina”, para que funcione un organismo electoral debe cumplir tres características principales: la autonomía, la permanencia en el cargo y la especialización del trabajo realizado. Estas dos últimas como gran aporte para la mejora y garantía de la calidad de trabajo de un organismo electoral.[2]

Por lo tanto, las instituciones que controlan los procesos electorales deben garantizar que estos sean transparentes y que no exista ningún tipo de violación de las normas electorales. En el caso del Ecuador contamos con el Consejo Nacional Electoral (CNE) que tiene como objetivo garantizar un proceso electoral justo, transparente y bajo las normas vigentes. Esta institución trabaja de la mano con el Tribunal Contencioso Electoral, entidad que se encarga de la administración de justicia electoral como última instancia jurisdiccional.

Cabe recalcar que otra de las instituciones que trabajan con un aporte importante de vigilancia en los procesos electorales es el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. Éste tiene mucho que ver con la vigilancia ciudadana pues es una instancia que recibe denuncias en caso de que exista algún tipo de irregularidad en un proceso electoral, o en su defecto, cualquier proceso en el ámbito público que no se desarrolle con transparencia, ética y justicia.

Si queremos que los procesos electorales sean democráticos es necesario también fomentar en la ciudadanía valores como la tolerancia, el respeto a la diversidad y el pluralismo, a los derechos humanos, al diálogo y al debate; de esta manera estaremos aportando a la construcción de sociedades más equitativas y democráticas que tiendan a la consolidación de gobiernos más justos y responsables.

Por otro lado, es importante advertir, en este punto, el aporte de las nuevas tecnologías como una herramienta que ha servido de puente entre los gobiernos y su electorado. Éstas permiten que la participación ciudadana sea más inclusiva, asegurando la capacidad de los ciudadanos en cuanto a la toma de decisiones e incidencia en la esfera pública, sin necesidad de estar dentro de un organismo electoral, pero con acceso a la toma de decisiones.

Si bien es cierto que las redes sociales permiten que los ciudadanos tengamos más posibilidades de ejercer nuestra libertad de opinión, en ocasiones se presentan como escenarios en donde no existe ningún filtro y pueden vulnerar derechos. No obstante, son espacios en donde se forjan debates ciudadanos, sobre todo en torno a lo que concierne a sus gobiernos, o como en nuestro caso, en Ecuador, en estos últimos meses, las elecciones generales 2021.

El hecho de instaurar organismos electorales sólidos e intentar llevar a cabo de manera regular todo lo que hemos mencionado, no es garantía de que los procesos electorales vayan a ser transparentes y justos, porque no siempre estos principios son respetados. “La gestión y certificación de calidad en los órganos electorales tiene un impacto directo en la transparencia y en la modernización del órgano electoral”[3]

Ahora, ¿de qué manera se puede vigilar la calidad que tengan los organismos y procesos electorales en América Latina? Podemos atender a diversos factores, pero principalmente hay que observar el antes, el durante y el después de un proceso electoral para tener más elementos de análisis y saber de qué manera los organismos de control electoral están garantizando que en la región se respeten los principios democráticos básicos.

Hay que tomar en cuenta que por mucho que se considere que hemos mejorado en nuestros procesos electorales en la región, siempre se pueden lograr elecciones más justas y democráticas. La importancia que tiene la observación electoral se demuestra en que se pueden juzgar unas elecciones en torno a dos perspectivas importantes: la legitimidad y la calidad[4].

Podemos decir que el respetar el principio de legitimidad está protagonizado principalmente por los dirigentes o integrantes de partidos políticos, quienes podrían determinar si una elección fue libre y justa al respetar los procesos y aceptar los resultados. Por supuesto que se encuentran en su libre derecho de reclamar, si consideran que los principios no han sido respetados, por medio de los organismos de control electoral y en favor siempre de transparentar los procesos.

Por otro lado, si queremos determinar la calidad de un proceso electoral para poder considerarlo justo y democrático, entra en juego la participación en muchas ocasiones de veedores internacionales, quienes están para constatar que un proceso sea respetado en base a los derechos fundamentales de un Estado democrático.

Para que su mirada hacia el proceso sea imparcial, el Estado debe garantizar que la información otorgada con respecto a los temas electorales sea verificada y veraz, y de esta manera no dejar que el veedor sea influenciado por partidos políticos o informaciones que le podrán llegar de distintos caminos, sin poder distinguir cuál es real y cuál no, pues al ser extranjero y ser vigilante de un proceso, no se encuentra en su contexto. Sin que esto interfiera en que puedan realizar un análisis de todo lo que se les otorgue como informativo, y en base a su criterio determinar qué información le facilita llevar a cabo su trabajo como veedor y vigilante de la democracia.

Si es que los observadores desde su mirada determinan que existen irregularidades en el proceso que puedan vulnerar la voluntad de los votantes, y que se reste importancia a su elección, en ese momento el proceso electoral dejará de ser legítimo hasta que existan los elementos necesarios que demuestren lo contrario.

Es importante señalar que la autonomía de los organismos electorales es de suma importancia, ya que estas entidades al no estar adscritas a ninguna otra institución del Estado, funcionan con independencia de los gobiernos de turno. En teoría esa es su función, pero como habíamos mencionado, no es garantía que los procesos se lleven a cabo de manera correcta y en los hechos, el camino se dirija hacia prácticas contrarias a la democracia.

Consideramos que cada acción en torno a procesos más equitativos hace parte de la democracia y como Fundación Haciendo Ecuador decidimos estar pendientes de lo ocurrido en este proceso electoral que se encuentra transitando el país en las últimas semanas.

Según las Reformas Electorales que constan en el Código de la Democracia, se ha favorecido a la participación femenina en la política, permitiéndonos tener para este 2021, 10 binomios paritarios. ¿Por qué abordamos este tema? Porque creemos que es parte de la democracia contar con equidad de participación política entre hombres y mujeres, y como parte de nuestros proyectos trabajamos con tres observatorios: Observatorio Nacional de la Participación Política de la Mujer, Observatorio Electoral y de la Democracia, y Observatorio de la Participación Política Juvenil. Estos son nuestros aportes como parte de la sociedad civil y en favor de lograr procesos electorales equitativos.

Al tener un proyecto como el Observatorio Nacional de la Participación Política de la Mujer nuestro afán es visibilizar cuál es la posición en la que se encuentra la participación femenina en nuestro país, tomando en cuenta que todos tenemos derecho a labrar un camino político como derecho constitucional, independientemente del género y sin sufrir de un fenómeno que lamentablemente existe, la violencia política contra las mujeres. Sobre la base de estos objetivos, consideramos pertinente hacer una página web interactiva, www.mujerescandidatas.org, en donde se pueda constatar el porcentaje de mujeres que serían parte de este periodo electoral, y en calidad de veedores, verificar el cumplimiento de las Reformas Electorales con respecto a la paridad de género en las candidaturas.

Figure 1 Web interactiva, www.mujerescandidatas.org. Tomado de Observatorio Nacional de la Participación Política de la Mujer

Además, a raíz del inicio del proceso de las Elecciones Generales 2021 en el Ecuador, realizamos también un monitoreo a las candidatas que se presentaron a las distintas dignidades que eran elegibles en este periodo como presidencia, vicepresidencia, asambleístas nacionales, provinciales y parlamentarias andinas.

Para la realización de este monitoreo contamos con una metodología de trabajo realizada en conjunto con la organización internacional Carter Center, que propone tomar en cuenta los 5 tipos de daño hacia candidatas en elecciones 2021 a ser segregados de la siguiente manera:

  • Amenazas de daño físico,
  • Acoso, intimidación y abuso
  • Desinformación de género y,
  • Difamación.

A través de este proceso de investigación se encontró que, de 16 partidos políticos aprobados para elecciones presidenciales solo uno está liderado por una mujer, elegible a Presidencia de la República, mientras que los otros 15 estuvieron liderados por hombres, de los cuales solo 9 tuvieron como binomio a mujeres.

Lamentablemente, a pesar de las Reformas Electorales que buscan la paridad de género, los resultados obtenidos están muy por debajo de las expectativas que teníamos. A pesar de que no era obligación de los binomios de la presidencia y vicepresidencia contar con paridad para estas elecciones, lo serán en 2025. Esperábamos que por voluntad política los binomios fueran conformados paritariamente, pero tuvimos una única candidata a la presidencia y los otros decidieron repetir el formato patriarcal hombre – hombre, demostrando que la mujer sigue cumpliendo un rol secundario en la política ecuatoriana.

En el caso de elegibles para asambleístas nacionales, se aceptó la inscripción de 17 partidos políticos; de estos, 13 estaban liderados por hombres y solamente 4 por mujeres. También se hizo un análisis, durante los días 4, 5, 6 y 7 de enero, de la cantidad de noticias generadas en torno a las elecciones 2021 en medios nacionales, arrojando como resultado que en este periodo de tiempo se publicaron 37 artículos sobre elecciones, con un 83.78% que trata de candidatos hombres, y un 16.22% sobre candidatas mujeres. A partir de ellos, podemos concluir que existe menos cobertura mediática en cuanto a mujeres candidatas se refiere, ya que de 173 artículos con coyuntura electoral solo 46 brindan un espacio para alguna candidata mujer a la presidencia o vicepresidencia.

Por otro lado, en el monitoreo a las cuentas en redes sociales de los medios de comunicación nacionales, además de notar una baja cobertura sobre candidatas mujeres, en los escasos post que tuvieron pertinencia respecto del tema, encontramos ataques con algún tipo de sesgo de género evidente en los comentarios. Al monitorear estas cuentas entre el 19 y 25 de enero registramos un aumento del 14% en ataques de género a quienes fueron candidatas a dignidades como presidencia y vicepresidencia. Y de igual manera, en 21 posteos analizados con enfoque en candidatas mujeres se encontraron 25 ataques discriminatorios en los comentarios; es decir, existe más de un ataque por posteo.

Al realizar el registro de datos en cuanto a la postura que tomaron los binomios presidenciales y sus partidos políticos respecto al feminismo como discurso se puede tomar dos caminos: puede ser usado como herramienta discursiva, dentro de la misma puede haber 3 subcategorías: izquierda, centro y derecha; o, por otro lado, puede encontrarse la base del discurso dividida en: feminista, feminismo de oposición y no feminista. Sobre la base de esto se concluye que de los partidos políticos monitoreados con binomios que incluyen mujeres: 2 son de izquierda, 3 de centro, 3 feministas y 2 de feminismo de oposición.

Surge también de este estudio que solo un 14% de los planes de trabajo presentados ante el CNE incluyen propuestas de género para la erradicación de la violencia, que involucra participación ciudadana, y que, de estas mismas 16 propuestas, solo una tiene un discurso y postura explícitos relacionados con el tema “aborto”, mientras otras 3 lo plantean sin presentar una postura clara.

Figure 2 Inclusión de participación ciudadana en propuestas de género dentro de planes de trabajo presentados ante el CNE. Tomado de Observatorio Nacional de la Participación Política de la Mujer

A pesar de que las reformas electorales favorecen en cierta manera la paridad en procesos electorales, hemos analizado comportamientos en el periodo de campaña electoral y llegamos a la conclusión de que las mujeres que ocupan un puesto en los binomios presidenciales como candidatas a vicepresidente asumen ese papel secundario dentro de la fórmula.

Con este monitoreo y análisis, nuestro afán es informar sobre lo que respecta al tema género como: violencia, violencia política, aborto, etc. en este periodo de campaña electoral que vivimos hace poco, y en el cual aún nos encontramos debido a la proclamación de una segunda vuelta electoral. Creemos importante tener el conocimiento sobre el tema y poder compartirlo para ampliar las opciones de análisis, sobre todo, porque como Observatorio tenemos el deber de estar involucrados e informados.

Además de esto, según datos oficiales tomados de la página del CNE del Ecuador, al momento de todas las actas procesadas se han obtenido los siguientes datos: asambleístas provinciales: 40 mujeres y 76 hombres, asambleístas por el exterior: 2 mujeres y 4 hombres, asambleístas nacionales: 7 mujeres y 8 hombres, parlamentarios andinos: 3 mujeres y 2 hombres.

Es decir, las mujeres obtuvieron un porcentaje de participación del 38% para el nuevo periodo legislativo de la Asamblea Nacional del Ecuador 2021-2025. De acuerdo al método de webster aplicado en estas elecciones, las listas cerradas y bloqueadas han permitido que se mantenga el número de mujeres participantes en la Asamblea Nacional, tomando en cuenta que en 2017 tuvimos una representación de 51 mujeres, y partiendo también de que el electorado al momento de votar está escogiendo a los candidatos que lideran las listas debido a la fragmentación electoral que existe en nuestro país.

Figure 3 .52 mujeres y 85 hombres llegan a conformar el nuevo periodo legislativo de la Asamblea Nacional. Tomado de Observatorio Nacional de la Participación Política de la Mujer

Figure 4 .Representación femenina de asambleístas por partido político. Tomado de Observatorio Nacional de la Participación Política de la Mujer

Al momento estamos a la expectativa de que en las elecciones de 2025 la representación de las mujeres alcance un 50% de participación en la Asamblea Nacional, pues será obligatorio que las listas electorales estén lideradas en un 50% hombres y 50% mujeres de la mano con los binomios paritarios, también obligatorios para el próximo periodo, que presenten sus candidaturas a presidencia y vicepresidencia de la República.

La implementación de las cuotas de género y acciones afirmativas en el Código de la Democracia son avances significativos; sin embargo, se deben sortear varios obstáculos para su eficacia real. Encontramos por un lado barreras de tipo institucional, pues las mismas organizaciones políticas no son paritarias, con respecto a sus afiliados y adherentes; mucho menos en sus directivas. Otro factor determinante es la poca o nula voluntad de los patriarcas de los partidos y movimientos para respetar el legítimo derecho de sus pares mujeres en la lid electoral. Aún queda mucho camino por recorrer para contar con condiciones de igualdad real en la participación política entre hombres y mujeres. La lucha sigue porque buscamos la paridad, no sólo en la postulación, sino en la elección y conformación de los gobiernos y parlamentos.

 

Bibliografía:

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WELP, Y. (2016). Organismos electorales y calidad de la democracia en América Latina Mikel Barreda Díez y Leticia Ruiz Rodríguez. Lima: JNE-Escuela Electoral y de Gobernabilidad, 2014, 202 pp. Revista Española De Ciencia Política, (40). Recuperado a partir de https://recyt.fecyt.es/index.php/recp/article/view/39765

HARTLYN, J., Mccoy, J., & M. Mustillo, T. (2009). La importancia de la gobernanza electoral y la calidad de las elecciones en la América Latina contemporánea. América Latina Hoy, 51. https://doi.org/10.14201/alh.1330

MAZZINA, C. (2019). Centro Iberoamericano de Estudios Internacionales. Obtenido de América Latina. Instituciones, desarrollo y democracia: https://fundacioncibei.org/america-latina-instituciones-desarrollo-y-democracia/

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BONOMETTI, Petra, & Ruiz Seisdedos, Susana. (2010). La democracia en América Latina y la constante amenaza de la desigualdad. Andamios, 7(13), 11-36. Recuperado en 12 de febrero de 2021, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-00632010000200002&lng=es&tlng=es.

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[1] Carpizo, Jorge. (2007). Concepto de democracia y sistema de gobierno en América Latina. Boletín mexicano de derecho comparado40(119), 325-384. Recuperado en 12 de febrero de 2021, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0041-86332007000200003&lng=es&tlng=es.

[2] Welp, Y. (2016). Organismos electorales y calidad de la democracia en América Latina Mikel Barreda Díez y Leticia Ruiz Rodríguez. Lima: JNE-Escuela Electoral y de Gobernabilidad, 2014, 202 pp. Revista Española De Ciencia Política, (40). Recuperado a partir de https://recyt.fecyt.es/index.php/recp/article/view/39765

[3]MAZZINA, C. (2019). Centro Iberoamericano de Estudios Internacionales. Obtenido de América Latina. Instituciones, desarrollo y democracia: https://fundacioncibei.org/america-latina-instituciones-desarrollo-y-democracia/

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[4] Hartlyn, J., Mccoy, J., & M. Mustillo, T. (2009). La importancia de la gobernanza electoral y la calidad de las elecciones en la América Latina contemporánea. América Latina Hoy, 51. https://doi.org/10.14201/alh.1330

 

[author] [author_image timthumb=’on’]https://demoamlat.com/wp-content/uploads/2021/03/Mónica-Banegas-scaled.jpg[/author_image] [author_info]Mónica Banegas

Política, Abogada y Catedrática. Directora de la Fundación Haciendo Ecuador y del Observatorio Nacional de la Participación Política de la Mujer. Primera Vicepresidenta del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social del 2009 al 2015. Ex Directora del Instituto de la Democracia del Consejo Nacional Electoral. Ex delegada de Ecuador para el Mecanismo de Seguimiento y la Implementación de la Convención Interamericana contra la Corrupción de la OEA en Washington. Constitucionalista, experta en Derecho Electoral y en Comunicación Política, con énfasis en debate, discurso y argumentación. Asesora de sociedad civil para ONU Mujeres. Miembro del Women’s Democracy Network del International Republican Institute. Vicepresidenta de la Red Internacional: La política es cosa de mujeres. Vicepresidenta de la Asociación Americana de Juristas de Ecuador. Miembro de las Red de Politólogas y de la Red de Mujeres Constitucionalistas. Sus temas de investigación e incidencia son: reformas electorales, sistemas de representación, mujeres y jóvenes. [/author_info] [/author]

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