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Panamá, el paraíso democrático de unos pocos

La democracia, sistema representativo presente en Panamá, desde el último golpe de estado ha sufrido al igual que sus vecinos países un retorno con corrupción, grupos dominantes, desigualdades sociales y debilidad en sus instituciones democráticas.

Panamá, el “país de las estrellas”, es conocido entre políticos y empresarios por ser uno de los paraísos fiscales más famosos, pero aparte de ser el sitio nombrado e involucrado en los escándalos de corrupción, es un Estado en donde la clase dominante, posee el control sobre los partidos políticos y los medios de comunicación. Para dicha clase la democracia está presente en el país por medio del llamado a elecciones, que se da cada 5 años.

En la sociedad panameña existe una gran desigualdad. Pese a que cuentan con una gran cantidad de riquezas, recursos y de tener un crecimiento económico destacable en la región, las riquezas son pesimamente distribuidas, lo que genera la situación de dominio y control de la clase dominante antes mencionada. Estos han logrado extender su influencia en todos los sectores de la sociedad, provocando el debilitamiento de las distintas instituciones y organismos que conforman el sistema económico, social y político del país.

Es por esto que frente a estas circunstancias la democracia para los ciudadanos poco de credibilidad tiene. Según los resultados del estudio de opinión publica ‘‘Latinobarometro’’, en el 2018 el apoyo a la democracia disminuyo drásticamente 14% durante los últimos 10 años, en dichos resultados se destaca que el 34% de los panameños es indiferente a si en país rige un país democrático o no. Ante esto Olga de Obadia, directora para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana, sostiene ‘‘yo no hago ninguna diferencia, no incido en ese gobierno, no hay nada que pueda hacer para cambiarlo’’ ‘‘las personas no sienten que una estructura o la otra va a cambiar algo en su vida’’. Continúa explicando en contraste a esto que ‘‘en el 2008 un 56% de la población veía a la democracia como la mejor vía para gobernar, la disminución de esos 14 puntos muestra desafección con las ideas democráticas’’. Este estudio también mostro con cifras lo que perciben los mismos ciudadanos. Según los resultados, solo el 16% de la población piensa que la riquezas son correctamente distribuidas.

Frente a estas condiciones, en donde el poder político esta soslayado al económico parece ser que sin importar los cambios de gobierno, siempre la dirección que toma el gobierno es el misma y esta dirigido por esas mismas elites políticas. Sobre esto el politólogo Harry Brown en su libro ‘‘El vencedor no apare en la papeleta’’ considera que “la democracia es para que las elites puedan luchar por el poder sin aniquilarse, para que la competencia sea a través de votos y no de balas, es así que el conflicto entre elites es constitutivo de la democracia’’.

Claramente la democracia panameña es un simple instrumento puesto al servicio de unos pocos grupos de poder, y la posibilidad de elegir una propuesta diferente no estuvo presente en las elecciones pasadas de mayo, en donde resultó vencedor Laurentino Cortizo, quien luego de asumir en Julio de 2019 y a 4 meses de gestión ya demostró que poco cambiara del tradicional modelo neoliberal.

Dentro de este contexto político, económico y social son los ciudadanos panameños los mas afectados, ya que poco a poco van perdieron la fe en la democracia y dan por sentado que las desigualdades seguirán existiendo y que los políticos solo gobiernan para ellos y la democracia es una mera herramienta para engrandecer sus bolsillos y dirigir la economía del país en su beneficio, sin prestar atención a los problemas y demandas sociales de la mayoría de la población. Es necesario para garantizar a los ciudadanos una plena democracia no solo que existan las instituciones que no deben verse viciadas por poderes o influencias particulares, sino también un pie de igualdad sobre el cual los panameños se sientan iguales y con posibilidades de participar en la democracia.

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