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La maniobra de RCP para el turismo cubano.

La isla cubana se encuentra en terapia intensiva. Esta condición es recurrente debido a la pésima situación socio-económica, y es por eso que el gobierno ha tomado la peligrosa decisión de anunciar la reapertura de sus fronteras a partir del 15 de noviembre, “teniendo en cuenta el avance en el proceso de vacunación en Cuba, su efectividad demostrada y la perspectiva de que más del 90 % de toda la población concluirá los calendarios de vacunación”.

La actividad turística es una de las pocas áreas económicas que proporciona grandes cantidades de ingresos al gobierno cubano. Pero la pandemia ha devastado al turismo, que al ser la tercera fuente de ingreso del país pone aún más en riesgo la estabilidad económica. Es importante destacar que a diferencia de otros sectores económicos, como las remesas, dicha actividad es controlada en su totalidad por el gabinete de la isla. 

Se preguntarán por qué es que califico la decisión de reabrir fronteras como “peligrosa”. Se debe a que la situación epidemiológica en Cuba está lejos de ser ideal y lejos de cumplir las expectativas del Ministerio de Turismo de inmunizar al 92.6% de los cubanos.  Abrir las fronteras a los extranjeros, a pesar de que reactivaría la economía del país, podría poner en riesgo la vida de todos sus ciudadanos y de los visitantes por muy protegidos y vacunados que ingresen a la isla. 

Si se observan los datos otorgados por el Ministerio de Salud, La Habana inmunizó hasta hace 15 días a tan sólo el 36.2% de su población. Esta información difiere con la expectativa del Estado por segunda vez, quien procuraba vacunar al 70% de los cubanos para agosto. Empero, esta no es la única causa de mi cuestionamiento. 

Los casos de covid han superado los 7500 casos durante varios días, luego de finalizar un mes que presentó récord de fallecidos y contagios. Cuba tiene casi 70000 pacientes que han sido diagnosticados con Covid-19, y casi 6000 muertos por complejidades de la enfermedad. Claramente, la salud de los cubanos prende de un hilo.

Aún así, el gobierno tomó la decisión de anunciar la apertura progresiva de sus fronteras.  A diferencia de la apertura realizada el 15 de noviembre del 2020, en esta ocasión las condiciones de entrada no son las mismas. Se anunció que “se flexibilizarán los protocolos higiénico sanitarios a la llegada de los viajeros, los cuales estarán centrados en la vigilancia de pacientes sintomáticos y la toma de temperatura”. 

Dicha flexibilización del protocolo de entrada incluye varias. A partir de la apertura en noviembre, deja de ser obligatorio presentar una prueba PCR al ingresar al país. A pesar de quitar una de las medidas más eficaces para controlar la pandemia, eligen seguir tomando temperatura corporal aunque los principales extranjeros se encuentran en su mayoría vacunados en sus países de origen – excepto los provenientes de Rusia.

La segunda medida, consiste en reconocer los certificados de vacunación de los turistas. Hace falta destacar que esta decisión propuesta sí podría ser útil para el gobierno, aunque no se ha definido aún si será una exigencia. Este control podría ayudar a contener la dispersión del virus y evitar costos de organización a la hora de vigilar a los ingresantes y sus síntomas. Es más, entre las precauciones sanitarias el gobierno decidió adoptar las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que buscan garantizar que las instalaciones de alojamiento sean higiénicas y seguras.

Seguidamente, el gabinete cubano consideró pertinente derivar recursos monetarios para el desarrollo y mantenimiento de infraestructura hotelera, a pesar de la crisis económica que sufre la isla y el declive del turismo desde el comienzo del 2020. Uno de sus proyectos recientes es la construcción de un hotel y una terminal de cruceros en el edificio de la Aduana.

No obstante, la estructura edilicia del nuevo hotel fue inaugurada en 1914. Al tener más de 100 años de vida, el mismo tiene un grado II de protección nacional avalado por la Comisión Nacional de Monumentos de Cuba. Pero como dice el dicho “no todo lo que brilla es oro”. Este patrimonio, con 300 metros de largo y 55 habitaciones, será administrado por militares de la isla. 

Lo engañoso de estas inversiones en la construcción es que mientras el gobierno decide reorientar los recursos fiscales para la promoción de una actividad que se encuentra totalmente limitada por la pandemia, los cubanos tienen sus obras paralizadas según indica la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). 

La soberbia actitud del régimen de priorizar su agenda no debería estar por encima de la salud y educación de sus ciudadanos. Dejar de lado la lucha contra la pandemia del COVID-19, es deplorable. Siguiendo la lógica del reconocido autor realista Kenneth Waltz, uno podría suponer que estas políticas del régimen están ancladas en su afán de seguir la racionalidad de los países más exitosos del mundo. Pero abrir las fronteras en semejante crisis no ha sido la solución de ninguna potencia.

No solo se limitaron a rediseñar sus servicios hoteleros sino que además se encargaron de negociar el reinicio de los vuelos de las aerolíneas. Empresas como Hola Sun y OWG han anunciado su retorno a operaciones hacia la isla cubana a partir del mes de octubre. Entre los destinos se encuentran Cayo Santa María, Trinidad y Cienfuegos – unas de las zonas más afectadas por la pandemia.

El gobierno debería llevar a cabo políticas eficaces, que logren mejorar la condición sanitaria y social de sus ciudadanos, no empeorarla. Debe encontrar una oportunidad para facilitar la contratación de empleados de cooperativas no estatales o independientes, reducir la incertidumbre respecto de los salarios, etc. Parece ser que solo quisieran fomentar el “trabajo ilegal”, o también conocido como “fantasma”. 

Esperemos que el turismo, una de las pocas actividades que puede remontar la economía, logre generar algún tipo de expectativa en sus ciudadanos pese a las actitudes egoístas de su gabinete. Ojalá los ciudadanos cubanos logren entender que existe un mundo allá afuera del caribe que espera y cree en su futura prosperidad. Y fundamentalmente, los acompaña en su lucha por la libertad. 

 

  1. Cuba abrirá ‘gradualmente’ sus fronteras a partir del 15 de noviembre. Diario de Cuba. Recuperado el día 16 de septiembre de 2021, en: <https://diariodecuba.com/cuba/1630914662_33886.html>
  2. Pese a la pandemia en Cuba, un turoperador de Canadá vende reservas para Cienfuegos, Trinidad, Holguín y Villa Clara. Diario de Cuba. Recuperado el día 16 de septiembre de 2021, en: <https://diariodecuba.com/cuba/1630235633_33714.html>
  3. Pese a la crisis del turismo el Gobierno construye otro hotel y una terminal de cruceros en La Habana. Diario de Cuba. Recuperado el día 16 de septiembre de 2021, en: <https://diariodecuba.com/cuba/1629737272_33577.html>
  4. La apertura de Punta Cana a los viajeros rusos, una mala noticia para el turismo en Cuba. Diario de Cuba. Recuperado el día 16 de septiembre de 2021, en: <https://diariodecuba.com/economia/1629724098_33573.html>
  5. En pleno pico de la pandemia en Cuba, anuncian la apertura de las fronteras el 15 de noviembre. Recuperado el día 16 de septiembre de 2021, en: <https://www.14ymedio.com/cuba/Cuba-anuncian-apertura-fronteras-noviembre_0_3162883681.html>
  6. El turismo en Cuba se desploma más allá de las previsiones del Gobierno. Recuperado el día 16 de septiembre de 2021, en: <https://www.14ymedio.com/economia/turismo-Cuba-desploma-previsiones-Gobierno_0_3161083869.html>
  7.  ¿Será noviembre clave para el turismo cubano? Cubaeconomía. Recuperado el día 16 de septiembre de 2021, en: <http://cuba-economia.blogspot.com/2021/09/sera-noviembre-clave-para-el-turismo.html>
  8. Los trabajadores “fantasmas” del turismo cubano. Recuperado el día 16 de septiembre de 2021, en: <https://www.cubanet.org/destacados/los-trabajadores-fantasmas-del-turismo-cubano/

 

Por Sofia Fiorentino. Estudiante de Estudios Internacionales en la Universidad Torcuato di Tella, Argentina.

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