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Instancias de capacitación con perspectiva de género: ápice fundamental para equilibrar la balanza

Por Valeria Priotti*

 

El Programa de Capacitación para Candidatas y Mujeres Referentes de Argentina de Transparencia Electoral realizado en septiembre centrado en el objetivo de trabajar en el desarrollo y ampliación de la participación femenina en el ámbito político contó con la visita y aporte del embajador de Suiza en Argentina, Heinrich Schellenberg. El cierre de la actividad estuvo a cargo de Leandro Querido, director ejecutivo de Transparencia Electoral.

El día 22 de septiembre concluyó la capacitación de candidatas y mujeres referentes de Argentina, una iniciativa de Transparencia Electoral a partir de su Observatorio de Mujeres y Política, que contó con el apoyo de la Embajada Suiza en Argentina.

Hubo alrededor de 100 participantes provenientes de Santa Fe, San Luis, Neuquén, Santa Cruz, Misiones, La Rioja, La Pampa, Jujuy, Formosa, Corrientes, Chubut, Chaco, Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires. De esas 100, 4 son precandidatas a diputada nacional, 6 precandidatas a concejal, 2 precandidatas a viceintendente, 5 precandidatas a legisladora provincial, 20 que detentan cargos partidarios y 9 que ocupan cargos electivos.

La capacitación estuvo dividida en 6 seminarios, con dos clases por semana respectivamente y despertó un gran interés en el grupo de mujeres convocadas, no solo a los fines de incorporación de contenidos, sino también con el objetivo de compartir experiencias y armar redes de contactos con otras mujeres enfocadas en liderar procesos o, bien en ser protagonistas activas.

 

Importancia de la capacitación de liderazgo con perspectiva de género: diseño pedagógico

¿Por qué una capacitación específicamente para lideresas? Pues esta pregunta se responde cimentándose en la realidad: son muchas las mujeres que se interesan por la política, mas, pocas aquellas que logran posicionarse en una lista o al frente de un espacio. De hecho, solo un tercio de las listas que se presentaron con motivo de la elección primaria del 12 de septiembre de 2021 en Argentina estaban encabezadas por mujeres. La ley de cupo se cumple, sin embargo, como suele decirse en la jerga política, “la lapicera siempre la maneja un hombre”.

Coadyuvar a la participación política de las mujeres y a su posicionamiento, por una parte, contribuye a garantizar el derecho a la participación política, y por el otro, a incrementar la calidad de la democracia.

Las instancias de capacitación con perspectiva de género son necesarias como ejercicio de visualización y de reflexividad. Las participantes logran registrar los obstáculos que el sistema tiende para sus ascensos u objetivos, pueden ponerlos en palabras y logran percibirse como sujeto histórico de un proceso cuya experiencia personal se refleja en otras voces o bien sirve de guía para evitar o enfrentar escollos que aparecen solo por el hecho de ser mujeres. Pero, también, estas instancias sirven para cuestionar la forma en que las mujeres ejercemos el liderazgo. Pues, luego de visualizar el problema, ¿qué estamos dispuestas a hacer para allanar la cancha para nosotras y para quienes nos siguen?

Estas instancias tienen, además, un componente sumamente importante para enfrentar la cultura patriarcal, la creación de redes. En cada encuentro las mujeres se conocen, comparten experiencias y se contactan apostando a que la perspectiva de género se imponga por encima de cualquier diferencia ideológica o partidaria.

Teniendo en cuenta esas directrices es que se diseñaron y se implementaron cada uno de los seminarios. Estos se dictaron de manera sincrónica, pero muchas inscriptas, por tratarse de fechas activas en el calendario electoral, sufrían inconvenientes de superposición de agenda para conectarse en tiempo real con lo cual solicitaban el video para poder ir siguiendo la capacitación de manera ajustada a sus tiempos. Pues, otorgar ciertos márgenes de flexibilidad a las instancias de educación y capacitación para mujeres es imprescindible ya que más allá de las actividades laborales, aún la mayor parte de las tareas de cuidado recae sobre nosotras. Según datos del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, las mujeres pertenecientes a sectores de menores ingresos dedican 6 horas por día a las tareas de cuidado, mientras que las de sectores medios dedican 3. Estimo que ese número empeora en el interior del país, donde las escuelas de jornada completa escasean o en algunas provincias directamente son inexistentes.

Como estrategia pedagógica creamos un grupo de mensajería a fin de mantener el contacto de manera cotidiana, donde se fueron recordando las fechas de los seminarios, los enlaces de conexión, o desde donde la coordinación envió enlaces, con notas de interés, artículos escritos por las docentes convocadas, o noticias de actualidad relacionadas con la temática, pero donde también las participantes encontraban un entorno para comentar situaciones o presentar dudas y consultas.

Desde el mismo espacio se las animó a participar contando quiénes son, sus experiencias particulares en el ámbito político con el fin de construir un aprendizaje significativo que tenga en cuenta nuestras diferencias geográficas y nuestra diversidad social.

Dos ejes a lo largo del seminario despertaron especial interés. Por un lado, la enumeración de estrategias para fortalecer los liderazgos femeninos y lidiar con los obstáculos; por otro, la exposición de temas que presentaron alternativas a fin de ampliar los cargos que las mujeres ocupan dentro de las instituciones, sean estas partidarias o gubernamentales.

Con ese propósito fue muy interesante el seminario de Liderazgos Democráticos con perspectiva de género a cargo de Betilde Muñoz, directora del Departamento de Inclusión Social de la Organización de Estados Americanos (OEA). Allí se brindó un panorama de la situación de los liderazgos femeninos latinoamericanos en la actualidad, donde, para el año 2020, “en solo 2 de los 35 países de la OEA el cargo de jefatura del Estado es ejercido por una mujer (Barbados y Trinidad y Tobago). Las mujeres solo representan 31.8% de los Poderes Legislativos (Cámara Baja: 31.7%, y Cámara Alta: 32.3%). A nivel local la brecha es aún mayor: 15,5% alcaldesas mujeres y 27.3% en Consejos Municipales”[1].

Las participantes se interesaron mucho y se identificaron con los obstáculos a la participación y representación de las mujeres que allí se abordaron, especialmente con aquellos techos que, según la docente, enfrentamos al hacer política. Nos referimos a los techos de cemento, los techos de cristal y los techos de billetes. “Los techos de cemento son nuestras propias autopercepciones de nuestro rol o de las capacidades que tenemos, y que de alguna manera hacen que nosotras mismas nos autoimpongamos limitaciones”; por otra parte, los techos de cristal, “tienen que ver con esas prácticas, con esas maneras de trabajo que no podemos ver, que en la práctica política van limitando la posibilidad que las mujeres vayan teniendo incidencia”. Los techos de billetes hacen referencia a los impedimentos y desventajas con las que corren las mujeres a fin de acceder al financiamiento necesario para desempeñar su actividad política.

Con el objetivo de hacer frente a estos desafíos en el seminario se recomendaron varias estrategias de las cuales destacamos las siguientes: la conformación de observatorios, la realización de actividades de capacitación, y las redes de solidaridad y sororidad. Podemos decir que fiel a ese diseño es que Transparencia Electoral, a través de su Observatorio de Mujeres y Política, implementó la capacitación con el doble objetivo ya manifestado, por un lado, la incorporación de aprendizajes y por el otro la creación de redes. Al ser una convocatoria con un marcado grado de federalismo mujeres de varios lugares y ámbitos se pusieron en contacto y quedaron conectadas mediante los grupos de mailing y redes sociales.

La oportunidad de identificar experiencias comunes, adversidades conocidas, relatos sobre obstáculos que suenan siempre en primera persona produce, por un lado, la visualización de la situación, “el darme cuenta”, la desnaturalización de la desigualdad, pero por el otro la solidaridad y el hecho de sentirse acompañada, situación que empodera a las participantes y las alienta a elaborar estrategias a fin de afrontar los desafíos consientes de las desventajas, pero fortalecidas.

Desde el seminario de Discriminación y Violencia Política en Razón de Género a cargo de Laura Albaine —consultora de ONU Mujeres— se subrayó que, más allá que se vayan actualizando las reglas constitutivas de la competencia electoral, hay una persistencia de una cultura patriarcal que se visualiza fácilmente en el tratamiento incluso que la mayor parte de los medios de comunicación destina a las mujeres que hacen política. Una de las conclusiones del encuentro fue que, para lograr igualdad sustantiva, se requiere legislar porque la legislación permite mecanismos de denuncia, y se requiere también la puesta en marcha de políticas públicas que visualicen y traten la violencia contra las mujeres en política, así como también seguir trabajando en las leyes de paridad en forma estratégica.

En el seminario de Organización de Campañas Electorales se brindó de la mano de Noelia Ruiz una propuesta que abarcó todas las fases de la campaña, con énfasis en financiamiento. Es este un aspecto crucial que, como presentó la docente, la mujer parte con una notoria desventaja, generalmente porque no participa de los círculos masculinizados donde suelen tratarse esos temas. Ruiz indicó a fin de solicitar aportes, conocer las leyes de financiamiento tanto a nivel nacional como provincial a fin de poder realizar correctamente los ingresos y egresos.

En el seminario de negociación y resolución de conflictos a cargo de Marta Gaba se abordaron contenidos tales como la diferencia entre resolver un conflicto y gestionar un conflicto y las etapas de la negociación, la planificación, la apertura, la negociación en sí misma, el acuerdo y la puesta en práctica. También se hizo énfasis en la diversidad cultural en torno a los símbolos y significados de una negociación y de un eventual acuerdo. Conocer algo de la idiosincrasia del otro ayuda a empatizar y a encauzar su probabilidad. Este seminario fue de suma utilidad para plantearse posibles instancias de negociación política; por ejemplo, como abordar el pedido de un lugar en una lista, así como también clarificar el objetivo de los encuentros con pares, las alternativas posibles para lograrlo y los márgenes de flexibilidad dispuestos.

Durante los encuentros de comunicación política, a cargo de la docente Silvia Mann, se trabajó en cómo planificar los liderazgos a través de la comunicación y cómo construir el mensaje. Se abordó también la cuestión del cambio del electorado e influencia que registra con la irrupción abrupta a de las redes sociales en los modos de relación, el registro y el planteo de los temas.

En el seminario de Media Training, a cargo de Virginia García Beaudoux, se trabajaron cuestiones relacionadas a cómo posicionar el cuerpo, ensayar respuestas y preparar el mensaje antes de salir en cualquier canal de comunicación. Concretamente, se abordaron situaciones que enfrentan las mujeres cuando se exponen en los medios, donde más allá del rol que motivó su nota enfrentan preguntas o comentarios en torno a su vida personal o doméstica y respecto de su apariencia. A raíz de ello, se trabajó en no reforzar los estereotipos cuidando la comunicación incluso en las redes sociales con las imágenes que las mujeres deciden publicar.

Como hemos ido exponiendo y como se puede evidenciar en cada diseño de los seminarios, los ejes fueron: la visibilización de la problemática en sus múltiples facetas, las estrategias para el abordaje de cada uno de los desafíos y la creación de redes sororas.

El cierre de la actividad estuvo a cargo de Leandro Querido, director ejecutivo de Transparencia Electoral, y contamos con la visita del embajador de Suiza en Argentina, Heinrich Schellenberg.

Al respecto, Leandro Querido manifestó que “esta capacitación fue muy valiosa porque necesitamos una nueva cultura política y esa nueva cultura política no puede hacerse sin mujeres”. Por su parte, el embajador expresó, entre otras cosas, que “la política de género es una de nuestras prioridades de política exterior, fomentar la participación de las mujeres en la política, porque pensamos que es esencial. […] Hoy en Suiza la participación de las mujeres en política es muy importante, del gobierno de siete integrantes, tres son mujeres y en el parlamento más de un 40% de los parlamentarios son mujeres”.

 

Algunas directrices finales

Hemos tratado hasta acá de exponer y evidenciar la importancia de las instancias de capacitaciones para mujeres con perspectiva de género y la necesidad del financiamiento de este tipo de actividades, abogando por su multiplicación.

Intentamos también mostrar la relevancia que ello tiene para fortalecer el sistema democrático y sus valores fundamentales; tales como el cuidado de la diversidad y su representación.

Atenta a los vicios que cada diseño puede tener en sí, sabiendo los enormes desajustes que los planes para el desarrollo han encarnado a lo largo de la historia reciente, pero también a sabiendas de la gran cantidad de bibliografía que ha trabajado el tema, traigo a colación los trabajos de Sarah Radcliffe, una doctora en Geografía por la Universidad de Cambridge que ha estudiado el proceso de lucha de las mujeres indígenas en Ecuador.

La investigadora nos expone en sus variados artículos[2] sobre las políticas y múltiples proyectos de los que fueron sujetos las mujeres indígenas ecuatorianas y cómo estas tomaron esas políticas “fallidas” —si se las evalúa conforme a los objetivos propuestos— y cómo a partir de ellas produjeron sus propias agendas con sus propios reclamos. Mediante el encuentro bajo esos proyectos es que esas mujeres se vieron, se visibilizaron, debatieron sus temas, sus realidades y se organizaron exigiéndole a la política pública un trato de iguales.

Creo que en generar esa posibilidad de encuentro radica la riqueza de estos proyectos. Pues es el encuentro el motor de las ideas, el catalizador del debate y de la visibilización de la desigualdad, pero también la mayor herramienta de cambio. Así, este tipo de esfuerzos se vuelve fundamental, algo que todas hemos comprendido y celebrado.

 

Referencias

[1] Exposición de Betilde Muñoz en el Seminario de Capacitación para Candidatas y Mujeres Referentes de Argentina organizado por Transparencia Electoral el 30 de agosto de 2021.

[2] Sarah A. Radcliffe (2015). Dilema of Diffrence, Indigenous Women and the Limits of Postcolonial, Development Policy, Duke University Press

 

*Lic. En Ciencia Política, Maestranda en Antropología Social (FLACSO); Diplomatura Superior en Antropología (FLACSO). Coordinadora del programa de Capacitación para Candidatas y Mujeres Referentes de Argentina del Observatorio de Mujeres y Política de Transparencia Electoral.

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