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Informe “Cuba en Latinoamérica”: una mirada crítica sobre la presencia e influencias cubanas en la academia y las plataformas de pensamiento social de la región

Posiciones contrapuestas acerca de la situación de Cuba ponen en evidencia los alineamientos de intelectuales, instituciones y gobiernos de acuerdo con el valor atribuido a los conceptos de libertades y derechos, que bien pueden quedar suspendidos cuando no negados desde la óptica de aquellos cuyo interés primario es la defensa del statu quo “revolucionario”.

Por Yanet Rosabal Navarro*

 

El proyecto “Cuba en Latinoamérica: presencia e influencia cubanas en espacios académicos y plataformas generadoras de pensamiento” de Gobierno y Análisis Político AC irrumpe en los esfuerzos analíticos sobre el impacto de Cuba en América Latina y lo hace desde una posición epistémica elusiva de los binarismos maniqueos, que han sido predominantes en las miradas sobre el influjo cubano en la región. El empeño investigativo adquiere relevancia en el momento actual al proveer nuevas coordenadas -o una actualización del territorio- en el mapa del análisis político sobre Cuba y de su influencia en América Latina, muy relevante dadas las circunstancias de transformación de este momento histórico y del acomodo de nuevos y viejos actores en el escenario. Y es justamente aquí donde emerge la motivación inicial para volcarse en las páginas de su primer informe -presentado el pasado noviembre de 2021- en el que comienzan a develarse los vectores de construcción de un nuevo mapa y de presentes y futuras configuraciones políticas que se incuban en el continente. 

El aporte es -desde ya- prometedor, puesto que ofrece a los lectores interesados -estudiosos, activistas, público en general- elementos para entender las fraguas en movimiento de las dinámicas sociopolíticas en curso y de sus interacciones e interconexiones; al evaluar si realmente la influencia y el impacto de Cuba en la región es excepcional, o simplemente la magnitud de esa atribución es una construcción más de los aparatos de propaganda e influencia sostenidos por el propio régimen cubano y los gobiernos autoritarios aliados suyos en la región.

 Este primer informe presenta los resultados del monitoreo correspondiente al período de mayo-agosto de 2021, signado por las protestas del 11J en Cuba y la respuesta gubernamental a las manifestaciones. Los elementos del contexto son de interés para el análisis provisto por los investigadores porque -según ellos mismos destacan- resulta esencial indagar sobre el efecto de las protestas masivas en el desmontaje de los argumentos que sostienen la narrativa de defensa de la excepcionalidad cubana en la región al proveer de evidencias documentales sobre los abusos y atropellos cometidos por las fuerzas del orden cubanas, las detenciones arbitrarias, los maltratos contra detenidos, la participación de civiles como represores e incluso la muerte -por el disparo de un policía- de un manifestante. 

Sin lugar a dudas, la respuesta represiva durante las protestas y en los días posteriores a ella -conocidas por las múltiples imágenes que los cubanos compartían en redes sociales- constituyen evidencias incuestionables de las similitudes entre la actuación del gobierno cubano y la de otros países en el continente -caso Colombia, Chile, Nicaragua y Venezuela- o los de otras regiones del mundo.  

Los espacios monitoreados van desde organizaciones de la sociedad civil del continente y políticos del área como agentes de influencia y generadores de debates con repercusiones significativas; pasando por discusiones y posicionamientos de universidades del continente con relación a Cuba, hasta acciones y pronunciamientos de CLACSO y LASA – como las plataformas de articulación académica y generación de pensamiento de mayor magnitud en el continente-. 

La pertinencia del estudio queda sostenida desde estos primeros resultados del monitoreo en los que el equipo de investigadores registra un incremento del debate y análisis de la realidad cubana en la región con respuestas y lecturas divergentes en un diapasón que va, desde reconocer los elementos de no excepcionalidad, desmitificación, prevalencia de causas endógenas, reconocimiento de la agencia de los sujetos populares hasta posiciones cercanas a la retórica gubernamental cubana que desconoce la agencia de los manifestantes y dirige/ubica el foco de atención y causa fundamental del estallido social hacia la política exterior del gobierno estadounidense contra Cuba.  

Destaco a continuación las áreas de resultados más importantes del primer momento monitoreado:

Sociedad civil, actores políticos y plataformas de generación de pensamiento

El monitoreo cubre los espacios de la sociedad civil, actores políticos y plataforma de pensamiento para evidenciar que Cuba como tema no tuvo relevancia en el período previo al 11J. Según los investigadores la agenda de las organizaciones estaba ocupada por temas de mayor impacto -especialmente aquellos relacionados con las limitaciones a la democracia y las libertades individuales como consecuencia de la pandemia COVID-19 y la ola de autocratización que viven países como El Salvador, Nicaragua y Venezuela-. El informe visibiliza que este escenario se transforma sustancialmente a partir del 11J, concluyendo que los sucesos de esta fecha constituyen un parteaguas que recoloca el tema de Cuba y su influencia en la región en los escenarios más visibles del debate público regional.

El informe identifica como ecos políticos del 11J respuestas sociopolíticas a lo acontecido, las cuales se ubican tendencialmente en dos posturas identificadas con las adscripciones propias de la dicotomía izquierda-derecha, pero que el informe las cataloga como consistentes con posicionamientos de personas, instituciones y gobiernos que responden más a obediencias o criterios preconcebidos sobre el autoritarismo cubano, que a afinidades ideológicas. El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, recurrió al argumento de las sanciones norteamericanas y sus efectos en la isla. En su cuenta en Twitter expresó que “Cuba no pudo comprar respiradores -durante la pandemia- debido al inhumano bloqueo.”  En la otra arena ideológica, el presidente Jair Bolsonaro criticó las opiniones de Lula y dijo apoyar a los cubanos que piden libertad. El informe destaca que ambas declaraciones ubican a Cuba como tema para fines electorales. 

En pugnas electorales en Chile, el tema Cuba y las protestas del 11J alcanzó relevancia e influencia en los resultados de las primarias del izquierdista Frente Amplio. El informe de Gobierno y Análisis Político hace visible que la postura de respaldo a los manifestantes cubanos y de defensa de sus derechos humanos por Gabriel Boric contribuyó a su victoria frente al candidato del partido comunista, Daniel Jadue, quien mantuvo una postura de obediencia ciega y acrítica frente a la actuación de su par ideológico cubano.

Las posturas de apoyo al gobierno cubano emitidas por los gobiernos aliados como Venezuela, Bolivia, Argentina, Perú y México las registra el informe mostrando el enfrentamiento entre quienes privilegian la retórica antibloqueo, anteponiendo las sanciones a cualquier crítica a la actuación gubernamental cubana y, desde el otro espectro político, las declaraciones de los presidentes uruguayo, ecuatoriano y chileno denunciando violaciones a los derechos humanos, solidarizándose con los manifestantes y llamando a resolver la situación mediante el diálogo y la apertura de cauces democráticos en Cuba.

El informe registra además el posicionamiento de la sociedad civil continental respecto al 11J y visibiliza sus posturas excluyentes. Unas interceden ante la política exterior estadounidense respecto a Cuba -evidenciada por la carta publicada en el New York Times, firmada por más de 400 personalidades, dirigida al presidente Joe Biden solicitando  eliminar las sanciones al gobierno cubano, y los respaldos de organizaciones de izquierda en Argentina y Bolivia con tomas del espacio público en ambos países-  y otras señalan la represión y las limitaciones que el gobierno cubano pone a la agencia colectiva de sus ciudadanos -como el comunicado de organizaciones, entre ellas: CADAL, Freedom House, Robert F. Kennedy Center for Human Rights, Civil Rights Defenders, dirigido al experto O.C. Okafor por el informe en el que omitió denunciar las violaciones a los médicos cubanos en las misiones médicas; el comunicado emitido por varias organizaciones de derechos humanos de la región, dirigido al gobierno cubano exigiendo el respeto al derecho a la manifestación, la libre expresión, al cese de la violencia contra los manifestantes; y la carta firmada por 15 organizaciones dirigida a la comisionada de derechos humanos de la ONU y a embajadores europeos de derechos humanos, demandando a la comunidad internacional medidas concretas reclamando al gobierno cubano poner fin a la represión.

 

Las instituciones académicas de nivel superior y su reflejo de la realidad cubana

Para el monitoreo en los espacios académicos los investigadores preseleccionaron un grupo de instituciones académicas del continente que habían tenido participación previa en el tratamiento de los temas relacionados con la política y la realidad cubanas. Los centros seleccionados están ubicados en cuatro países del área: México, Chile, Argentina y Colombia. 

El informe resume la actividad de las universidades monitoreadas en tres grupos fundamentales. El primero incluye todas aquellas actividades que sirvieron para la generación de plataformas que difunden mensajes de apoyo a la narrativa del Gobierno cubano. El segundo agrupa a toda actividad destinada a generar estructuras de colaboración científico-académicas. Y, el tercero a todos aquellos posicionamientos con desconocimiento de la realidad cubana, dirigidos a condenar y deslegitimar lo acontecido en Cuba el 11J.

Se detectan en el informe los espacios habituales en redes de académicos y docentes que mantienen un estrecho vínculo con la academia oficial cubana, como el de Víctor Hugo Robles, activista LGBT conocido como el “che” de los gais, vinculado estrechamente con el CENESEX cubano y su directora Mariela Castro Espín., o el canal de la Dra. Arantxa Tirado, utilizado como tribuna para defender al gobierno cubano con declaraciones polémicas como las esgrimidas sobre la democracia o la soberanía alimentaria en Cuba. 

Otro espacio utilizado por académicos para reforzar el mensaje del gobierno cubano son los medios de prensa. El informe muestra la aparición frecuente de análisis y artículos de docentes de estas universidades; cita el ejemplo de Magaña Jattar, profesora de la UNAM, quien declaró en agosto a Sputniknews que «es obvio que EEUU usa redes como Facebook, Twitter o YouTube como herramienta en la política internacional, las cuales en el caso cubano están siendo utilizadas para derrocar a la Revolución». En esa entrevista recomendó que «(…) para el caso de Cuba me atrevería a decir que lo mejor sería prohibir el uso de este tipo de redes sociales —dado que representan un riesgo muy grande para sus valores y para su democracia— y crear propias».

El monitoreo identifica como vehículo de intercambio de mensajes y de reproducción de la retórica gubernamental cubana a programas de colaboración entre instituciones académicas latinoamericanas y cubanas.  Igualmente, registra que durante el periodo monitoreado varios especialistas cubanos que trabajan y colaboran con la academia oficial de la isla realizaron cursos temáticos sobre Cuba en las instituciones estudiadas. De igual forma, docentes de dichas instituciones colaboran en redes académicas y de política exterior cubanas.

También se recogen evidencias que descubren patrones de desconocimiento arbitrario y de reparación de daños pos-11J en actividades académicas de las instituciones monitoreadas. Tras las protestas ocurridas en la isla se realizaron varios eventos sobre memoria y reflexión histórica en los que, contrario a la cosmovisión de izquierda con tradición en la lucha cívica, se desconocieron similares derechos de emancipación en la ciudadanía cubana, contrastando con la sostenida difusión del mensaje oficial cubano que legitima su Gobierno. En esos eventos se abordaron las violaciones de derechos humanos durante las dictaduras argentina y chilena, invisibilizando las que ocurren actualmente en países como Venezuela, Nicaragua y Cuba.   

A pesar de que los eventos tuvieron lugar después del 11J, el informe registra que tampoco aludieron a las detenciones y desapariciones forzadas de más de mil personas en Cuba, así como las violaciones de DDHH con trasfondo violento hacia menores de edad, mujeres, personas pobres y negras, y grupos poblacionales paradigmas de la reivindicación de izquierda. El informe registra contundentemente que las estrategias de reparación de daños se apoyaron en las redes sociales, las radios universitarias y los eventos, con comparecencia de profesores e intelectuales cubanos oficialistas como invitados. 

 

La generación de pensamiento LASA y CLACSO

El análisis de la posición de organizaciones como LASA y CLACSO muestran grietas y posibles resquebrajamientos de posiciones radicales tradicionalmente de apoyo al gobierno cubano. En el caso de CLACSO ocurre un claro apoyo al gobierno cubano y sus pares venezolanos y nicaragüenses, radicalizando su crítica al gobierno estadounidense. Por su parte LASA, respondiendo a demandas de académicos cubanos, ha emitido comunicado alertando sobre las acciones represivas del gobierno cubano contra miembros del movimiento San Isidro y las protestas del 11J. Éste comunicado ha sido criticado como intervencionista y parcializado.

Al monitorear esas plataformas de articulación y generación de pensamiento de las ciencias sociales, el informe identifica en CLACSO un funcionamiento que la posiciona como plataforma de reacción y defensa irrestricta de los Gobiernos de Cuba y Venezuela. Para ilustrar, en junio el comunicado emitido por CLACSO en respuesta a la preocupación del Secretariado de LASA por la situación de los derechos humanos en Cuba, resalta que «los centros cubanos miembros de CLACSO y su Comité Directivo, desde la experiencia de unas relaciones basadas en la colaboración y el respeto y comprometidos con la denuncia a la política de hostilidad permanente de los Estados Unidos hacia la Isla, expresan su rechazo ante un pronunciamiento (el de LASA) que se hace eco de las nuevas campañas desestabilizadoras contra el derecho de Cuba a elegir y construir su propio destino». Esta parcialidad es evidenciada por el informe como contrastante con las líneas de investigación que enarbola CLACSO y contribuye a ignorar sistemáticamente a los actores sociales y políticos víctimas de la exclusión y persecución en regímenes autoritarios que se autodefinen de izquierda/socialista.

 

Los aportes actuales y las expectativas abiertas a futuro

Este primer informe muestra su importancia al generar tres consideraciones prioritarias para la continuidad del proyecto a futuro: la primera es que identifica prácticas de manipulación discursivas y materiales que desarrolla el gobierno cubano para posicionar sus intereses. El trabajo para futuras investigaciones implica entonces profundizar en la identificación, caracterización y efectos de esas prácticas. La segunda consideración es una tendencia al incremento de la relevancia del tema Cuba en la agenda de los espacios de estudio, una mayor actividad en dichos espacios y la incorporación de nuevos actores (personalidades, organizaciones e instituciones) al debate; y, la tercera es la aparición de miradas con mayor grado de pluralidad, que sugieren el socavamiento de la homogeneidad militante característica de los abordajes sobre la realidad de Cuba desde la región.

El proyecto de investigación continúa su nueva fase en un contexto en el que la realidad sociopolítica cubana se complejiza ante sucesos como la convocatoria a la marcha del 15N realizada por la Iniciativa Ciudadana Archipiélago; la respuesta del estado cubano cerró las posibilidades de contestación. Los posicionamientos respecto a esta acción, las reflexiones analíticas sobre la aparición de iniciativas desde la ciudadanía, la articulación transnacional entre actores sociales y políticos a favor y en contra del gobierno cubano, activan los espacios de la sociedad civil, las instituciones académicas y las plataformas de generación de pensamiento donde la realidad cubana se proyecta con fuerza como un tema de relevancia para la región.

 

* Yanet Rosabal Navarro. Socióloga, Magíster en Desarrollo Comunitario (Universidad de Oriente, Cuba). Experiencia como profesora e investigadora en temas de Organización Comunitaria, Desarrollo Local y Participación Ciudadana, en la Universidad de Granma, Cuba. Coordinó proyectos de investigación sobre  Desarrollo Local y Participación Comunitaria, algunos de esos trabajos están publicados en libros y revistas científicas. Desde el año 2010 reside en Venezuela país en el que continuó sistematizando experiencias de participación comunitaria y desarrollo rural, un trabajo que se interrumpió por falta de apoyo institucional y financiero. Actualmente es colaboradora de la Asociación Civil Alternativa País, desde donde trabaja promoviendo el fortalecimiento de capacidades para estimular la participación ciudadana.

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