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Entrevista a Luz Escobar: “La gente en Cuba ha entendido que tiene que buscar otra información, que el periodismo oficial miente”

Frente a la publicación de la nueva Ley de Comunicación Social de Cuba, el periodista Osvaldo Bazán entrevistó para DemoAmlat a Luz Escobar, periodista de Diario de Cuba, sobre el impacto de esta ley aprobada en mayo del año 2023. Asegura que se trata de una herramienta más del régimen para censurar y perseguir al periodismo independiente en la isla.

 

OB: están pasando cosas graves en la isla de Cuba, siempre están pasando cosas graves en la isla de Cuba, pero esta vez hay una nueva ley, que vuelve a restringir aún más la posibilidad de expresión de los cubanos en la isla. Es por eso que vamos a hablar con Luz Escobar, periodista y fotógrafa cubana, miembro del equipo fundacional de 14ymedio, y actualmente anfitriona del pódcast de Derechos Humanos de Diario de Cuba donde alerta sobre la represión del periodismo independiente en la isla. En 2022 recibió el premio a la libertad de prensa del diario español El Mundo y entonces se convierte en este momento en una voz fundamental para hablar sobre esta nueva ley. ¿Qué es esta nueva ley de comunicación social que se impone en Cuba? 

 

Luz Escobar: esta ley se firmó el pasado 25 de mayo y no entrará en vigor hasta el mes de agosto, porque deben pasar unos días hábiles desde que se publicó en la Gaceta Oficial. Tuvo varias versiones, más de 30 versiones, se discutió mucho en el gremio periodístico independiente. Debo decir que generó poca expectativa, al menos positiva, porque sabemos perfectamente por nuestra experiencia que la única intención del régimen cubano es tener otra herramienta más a su favor a la hora de censurar, de limitar la libertad de expresión y de reprimir las voces disidentes.

Entonces, obviamente, no era el tipo de ley que estábamos esperando. Por ejemplo, el gremio del cine había estado exigiendo a las autoridades culturales de Cuba una ley de cine para poder ejercer su profesión de una manera más protegida, más segura, con más ventajas y que el dinero que se ha hecho en el gremio periodístico independiente, que se recauda en el cine cubano vaya a parar a manos de los cineastas. Pero este tipo de expectativas y de reclamos no eran reclamos de las voces de periodistas independientes.

El texto está en la Gaceta Oficial, se puede ver, tiene pocos cambios de las propuestas anteriores que ya habían analizado casi todos los periódicos independientes en Cuba. Tiene varias novedades como por ejemplo que legaliza la publicidad y el patrocinio, esto es algo que es muy común en los medios de Latinoamérica, pero que en Cuba es totalmente inédito que empresas privadas y negocios privados se den publicidad y encuentren espacio en estos periódicos para hacer propaganda de sus servicios. Esto es una de las novedades que tiene esta nueva norma. 

Cuando presentaron esta ley en los medios oficialistas, había unas declaraciones del vicepresidente del Instituto de Información y Comunicación Social, Onelio Castillo, él también fue miembro de la comisión redactora de esta ley y dijo que esta norma tiene el espíritu del diálogo y respalda la voluntad política de la nación, que defiende la comunicación social como pilar de su desarrollo y después se apunta que el sistema de comunicación social actúa conforme al Estado socialista de derechos, o sea, ellos citan expresión del pensamiento y ejemplo de Martí, Fidel, las ideas de Karl Marx, Engels y Lenin. Estamos hablando de una ley que limita a este espectro del socialismo, entendido por ellos, de manera que podemos ver con mucha claridad que la ley de la comunicación social no va a responder a un interés democrático.

Hay una contradicción directamente en los términos en los que se presentó. Se presentaba como mayor libertad, cuando era exactamente lo contrario.

 

OB: ¿qué es lo que especialmente restringe esta ley? 

 

LE: el asunto es que el espacio mediático y el espacio incluso digital en Cuba está estrictamente controlado por el Estado. Nosotros, los medios digitales, no solamente somos reprimidos, perseguidos y vigilados por la seguridad del Estado, sino que no tenemos acceso a nuestro público natural porque las páginas de nuestros diarios están bloqueadas en los servidores cubanos. Entonces, esta ley, en primer lugar, lo que restringe nuevamente, es la existencia de nosotros como medios. No hay cabida para nuestra existencia en esta nueva ley.

 

OB: ¿no hay una un encuadramiento legal para medios como el de ustedes?

 

LE: de ninguna manera.

 

OB: o sea, la única manera actual es siendo ilegales. 

 

LE: sí. Ahí están explícitos algunos propósitos de la ley que están lejos de las funciones de la comunicación social en democracia. Por ejemplo, se habla de coadyuvar el cumplimiento de la legalidad, el fortalecimiento de la cultura jurídica y la institucionalidad, la defensa del patrimonio público, la protección del medio ambiente, fomentar un pensamiento emancipador que sustente la continuidad del proyecto socialista. O sea, todo lo que leemos ahí es un esquema encorsetado por el PCC. Además, esa es otra de las cosas importantes, que quien rige toda esta política y lo dice la ley, es el Partido Comunista.

En su capítulo Cuatro, se abordan varios temas, en el capítulo cinco también, que son relativos al ciberespacio y que también apuntan ahí a las posibilidades de lo que se puede publicar y de cómo interactúa la audiencia con los contenidos que se publican.

 

OB: ¿de qué manera regulan cómo se interactúa con la audiencia?

 

LE: por ejemplo, en el artículo cinco es increíble porque aquí esto queda súper claro, se entiende al régimen, el espíritu de diálogo que ellos tienen, dice que el sistema de comunicación social actúa conforme al Estado socialista de derechos, justicia social, democrático, Independiente y soberano. Expresión del pensamiento De Martí y Fidel, las ideas de emancipación social de Marx y Lenin, todo esto está súper limitado a este espectro político.

 

OB: ¿qué pasa con todo lo que no es de ese espectro? 

 

LE: están incurriendo esas personas en un delito. 

 

OB: es lo que digo yo o es ilegal. 

 

LE: exactamente. Es un marco muy estrecho lo que limita. En Cuba toda la vida ha estado regido el tono y la línea editorial de los periódicos oficiales por lo que dicta el PCC, lo que pasa es que aquí ahora está escrito en blanco y negro. Entonces quedan aún más establecidos los límites que tienen los periodistas para actuar y reportar. No deja margen a dudas. 

 

OB: Luz ¿por qué pasa esto en este momento? 

 

LE: fíjate que ellos insisten mucho en que las personas, aquí lo dice la ley, deben responder por los contenidos que generan, seleccionan, modifican, con que interactúan o publican en las redes, entonces quien dice las redes, dice también el espacio digital de un medio. Esto llega en este momento porque, en primer lugar, el régimen se ha dado cuenta de que la ciudadanía, la sociedad civil, los opositores y los activistas defensores de derechos humanos han encontrado en el espacio digital y en las redes sociales una forma no solamente de denunciar y de exponerlos, sino también de generar alianzas y de documentar datos para hacer sus denuncias más sólidas. Organizaciones como Justicia 11J, CubaLex, el Observatorio de Derechos Humanos y otras que han nacido más recientemente, son prueba de cómo gracias a las redes sociales y a los espacios digitales donde las personas pueden publicar sus denuncias de manera independiente, se han podido hacer bases de datos que documenten, por ejemplo, la cantidad de detenidos que hubo el 11 de julio, la cantidad de prisioneros políticos que hay hoy. 

Los periodistas independientes, los opositores, comenzaron a viajar tras la reforma migratoria que ellos hicieron porque en los foros internacionales empezaron a aparecer voces opositoras a denunciar en primera mano y ahora quieren hacer lo mismo. No quieren que salgas al ciberespacio sin pagar las consecuencias. 

Tenemos el caso de Zulmira, que está cumpliendo prisión por hacer una convocatoria a manifestarse en su perfil de Facebook y lleva un año detenida. No tenía una petición fiscal, no le han hecho juicio, pero acaba de salir su petición fiscal y le han pedido diez años de cárcel.

 

OB: diez años de cárcel por convocar en su Facebook a una reunión. 

 

LE: sí, que hay que salir a la calle, que hay que tumbar la dictadura, algo así. En resumen, son diez años de cárcel después de un año sin saber qué pasaba con ella. 

 

OB: ¿cómo van a responder? ¿Cómo van a trabajar partir de ahora? ¿Hay cambios en la manera de trabajar? 

 

LE: te voy a decir algo que yo repito mucho, yo trabajé en Cuba ocho años, hace un año y medio estoy en el exilio, pero mi experiencia es que todos los colegas, sabemos desde el primer momento, cuando damos el primer paso a trabajar en un medio independiente, que nosotros estamos haciendo algo que nos puede llevar a la cárcel. Siempre que nos han entrevistado nos han hablado de la Ley Mordaza. Entrevistado quiere decir interrogado, que ellos te ponen en la situación que es una entrevista, pero en realidad es un interrogatorio. Ahí siempre te sacan como herramienta represiva la Ley Mordaza, que fue lo que llevó a muchos periodistas independientes en la ola represiva de la primavera de 2003. La primavera negra a la cárcel, esta fue la herramienta legal que utilizaron. 

Pero después vino el decreto ley 370, un decreto que también multa a las personas por sus contenidos en redes sociales. Entonces ese es el punto de inicio de todos los periodistas independientes, saber que cuando empiezan a reportar ya están en peligro. Yo creo que esto no va a limitar el ejercicio de la prensa independiente en Cuba, quizás algunas personas entiendan que esto puede ser algo un poco más riesgoso y comiencen a usar un seudónimo, pero sinceramente lo que yo he registrado entre mis colegas y lo que yo percibí en Cuba, cada vez que salía una nueva norma que incrementaba la represión contra los periodistas, es lo mismo.

Todo esto está en el plano de la amenaza, de la intimidación, es obvio que si un día quieren meterte preso no les van a faltar herramientas legales para hacerlo. Esto simplemente es un problema para seguir exponiendo que ellos tienen todo el poder, para seguir poniendo en la palestra pública que es peligroso ejercer la libertad de prensa, la libertad de expresión en Cuba.

 

OB: entonces, si todos los medios independientes son ilegales, porque solo son legales aquellos que siguen los lineamientos del Estado, ¿cómo hace el ciudadano cubano para informarse más allá de la información oficial?

 

LE: el ciudadano cubano, en primer lugar, pasó mucho tiempo bajo el monopolio del PCC cuando no había otra posibilidad de informarse, a raíz de que poquito a poco empezó a llegar internet a Cuba, primero con aquellas zonas Wifi públicas que eran de pago, no eran gratis y además muy caras, después con el servicio de datos móviles en los teléfonos que llegó en 2018, han entendido que ahí tienen una nueva forma de encontrar información. ¿Qué pasa? Como muchos de estos medios están bloqueados, también han ido aprendiendo cómo usar un proxy anónimo, un VPN, cómo utilizar al máximo cada mega, los medios han hecho muchos resúmenes de lo que han publicado en la semana y lo mandan por correo electrónico o lo hacen en PDF y lo mandan a una lista de correos, o lo ponen en la web como es el caso de 14ymedio. En el caso de Diario de Cuba se manda un resumen por correo electrónico. Y esa es la manera también de llegar. 

La gente en Cuba ha entendido que tiene que buscar otra información, que el periodismo oficial miente, pero que además manipula. Recientemente, para ponerte el ejemplo más cercano en el tiempo, hubo una riña tumultuaria entre adolescentes. En una actividad pública para dar inicio al verano y fue lamentable lo que se vio. Las imágenes eran bastante intimidantes y muy alarmantes. Toda madre que vio ese video probablemente tiene miedo que su hijo vaya mañana a otra fiesta pública. Porque se veían a muchachos con machetes en las manos golpeándose entre ellos, muy violentos. Y el régimen demoró tanto en dar una respuesta que los medios independientes, que ya empezaron a dar reportes de lo ocurrido a partir de videos en redes sociales, no tuvieron otra alternativa porque sabemos que no hay manera de llegar a datos oficiales. No existe una organización que se dedique a hacer este tipo de reportes y empezó a circular que había fallecidos, entonces después sale el régimen a decir que la prensa independiente miente, porque está haciendo un resumen de lo que ha encontrado en redes sociales compartidas por los mismos jóvenes que estaban ahí. Pero entonces ya viene tarde, vienen a decirnos mentirosos cuando tú que estás ahí, que tienes todo el acceso a la información, no has dado la información que supuestamente es la verdad.

A la altura de hoy todavía no se sabe qué fue lo que pasó ahí porque sinceramente tenemos experiencias de que el régimen miente todo el tiempo. Lo cierto es que no hubo presencia policial para detener la violencia y lo cierto es que ellos demoraron en darle información.

 

OB: ahora, ¿qué pasa con los medios que no son cubanos, llegan fácilmente a la isla a través de internet? ¿Un ciudadano cubano los puede ver? 

 

LE: La mayoría de estos medios no están bloqueados en Cuba, se pueden ver con relativa facilidad y yo creo que el enfoque del régimen en este caso es limitar el contacto, por eso los bloquean. Limitar el contacto de estos periodistas independientes y de estos medios con los cubanos. Es yo creo el objetivo fundamental de ellos para controlar la narrativa de lo que está pasando. 

 

OB: ¿qué pasa si periodistas extranjeros a través de medios digitales quieren comunicarse con ciudadanos cubanos? ¿Es difícil hacerlo? 

 

LE: lo han hecho en algunos casos, yo recuerdo por ejemplo cuando los juicios del 11J algunas agencias se pusieron en contacto con familiares de los presos del 11J, después de una gran campaña, tengo que decirlo así, de los activistas cubanos porque no estaban mirando a las prisiones y esa fue la etiqueta, miren a las prisiones en Cuba. Y es verdad que si se acercaron a las madres y reportaron un poco eso, pero también es verdad que muchos pagaron un precio por eso, porque el régimen mantiene un control de todos los periodistas que entran a Cuba a cubrir determinado evento puntual y de todos los periodistas que están acreditados a través del CPI que es el Centro de Periodismo Internacional sobre el que ellos tienen todo el control. No solamente el control de la vigilancia, estamos hablando de un control también macabro y bajo, que tiene que ver también con chantajes, con que una persona que tiene una vida en ese lugar también es vulnerable porque obviamente estás bajo la vigilancia de la seguridad del Estado todo el tiempo y cualquier mínima cosa que tú hagas en tu vida privada puede ser objeto de chantaje para que entonces ejerzas la profesión de una manera conveniente para el régimen.

Más allá de que también te chantajean en muchos casos con que te van a quitar la credencial y no vas a poder estar ahí, ese es el peligro que tiene también que los reporteros extranjeros estén tanto tiempo en Cuba, que mientras más tiempo están más están expuestos a la seguridad del Estado y a los chantajes de ella. Si tú tienes a un reportero por un año, probablemente la seguridad del Estado no tenga tiempo ni de ponerte con claridad en el radar, pero cuando pasas mucho tiempo sí, hay periodistas que llevan ya décadas. Entonces imagínate tú, el control es férreo y muchas veces tiene muchas limitaciones a la hora de reportar de manera general. 

El cubano ha perdido un poco el miedo a dar declaraciones a la prensa extranjera y a la prensa independiente, pero es cierto que todavía la gente ve un micrófono y en su cabeza está pensando qué consecuencias va a tener esta declaración.

 

OB: ¿cuántos periodistas hay presos en este momento? 

 

LE: nosotros teníamos al preso Lázaro Yuri Valle Roca, que acaba de salir al exilio, pero recordemos que no fue una salida natural, en la que lo liberaron, se compró un pasaje y se fue. Yuri fue sacado de la cárcel directo para el aeropuerto con un exilio forzado; le dijeron que no podía regresar a Cuba, que si regresaba lo que le tocaba era la cárcel o morirse porque recordemos que las condiciones de Yuri en la prisión eran bastante hostiles. Todavía está también el periodista Ángel Cuza, que está encarcelado. Hay otros que están todavía en proceso que no tienen una sentencia firme en su contra. 

Pero de manera general el hostigamiento, las detenciones arbitrarias, las confiscaciones de medios, los cortes selectivos de internet también funcionan como instrumento de amedrentamiento.

 

OB: ¿cómo es lo de los cortes selectivos de internet?

 

LE: para poder acceder a publicar en una red social, en tu medio independiente o enviar un correo electrónico es solamente a través de servicios de datos móviles y del servicio de internet y de las telecomunicaciones en Cuba cuyo monopolio lo tiene el régimen. Lo único que hay en Cuba está controlado por el régimen, por la seguridad del Estado, de manera general todo internet pasa por el Estado. Todo, absolutamente todo está bajo su órbita. Por supuesto, trae como consecuencia que, si tú eres un periodista que estás haciendo un trabajo como reportero independiente, ellos te tienen ahí en una lista y cuando hay un día complicado, cuando ocurre algo por lo que ellos no quieren que tú estés en línea para reportar y para hacer tu trabajo, te cortan el teléfono, pero te cortan no solamente el servicio de datos móviles, te pueden cortar también la posibilidad de hacer llamadas. Eso es muy arbitrario. A veces te cortan solo el servicio de internet, a veces el teléfono completo. Y lo cierto es que te quedas incomunicado.

 

OB: ¿qué otras formas de hostigamiento hay?

 

LE: en primer lugar, la vigilancia. La vigilancia total contra todos los periodistas independientes. Después de todo, estás bajo el ojo de la seguridad del Estado las 24 horas prácticamente. Si sales a la calle a reportar algo que ellos no quieren, te detienen y no puedes ir a hacer esa cobertura. Pero está otro paso, que es el paso del cerco a tu vivienda, te ponen una vigilancia de la seguridad del Estado y la policía en tu casa que te impide salir a la calle. Ya ni siquiera es que te detienen y no te dejan llegar a la cobertura, sino que no te dejan ni siquiera salir de tu casa. 

 

OB: para quienes, por suerte, no vivimos en esa situación, es muy extraño lo que estás contando: como periodista, como ciudadano, no puedes abrir la puerta.

 

LE: exactamente. A mí me pasó muchísimo, ahí están los videos. Yo normalmente ponía estos videos en mi cuenta de Twitter con la etiqueta informar no es delito. Si van a Twitter y ponen @luz_cuba, informar no es delito, ahí van a ver todos los videos de la cantidad de veces que esos oficiales llegaban a la puerta de mi edificio y me decían, usted no puede salir. Y ojo, sin una orden de la justicia. Sin tampoco ningún tipo de papelito que informara, totalmente arbitrario. Y podía ocurrir durante 18 días, durante una semana, durante 24 horas, totalmente ilegal y arbitrario.

 

OB: el ciudadano común cubano, ¿entiende la anomalía de esa situación? 

 

LE: por supuesto, yo creo que sí.

 

OB: ¿o lo toma como común? 

 

LE: yo creo que sí lo entiende, al punto de que muchas veces entiende también que tú eres una persona radioactiva, tóxica, porque te está pasando eso. Entienden que ponerse en esa situación es peligroso. De hecho, una de las herramientas que usa la seguridad del Estado también es justamente esa, convertirte en una persona peligrosa para aislarte, para que las personas entiendan que tú eres una persona que infunde miedo. Porque saben que si se acercan a ti, pueden estar también bajo el ojo de la seguridad del Estado. 

Esto le pasó también, por ejemplo, a Luis Manuel en su barrio, que era una persona muy querida allí. Y ellos intentaron muchísimo crear esa sensación de que el barrio estaba bajo vigilancia todo el tiempo, para generar discusiones, para generar desavenencias de Luis Manuel con sus vecinos. Que por suerte no lograron, porque Luis Manuel, ya te digo, Luis Manuel Otero Alcántara es un artista cubano que está preso todavía, desde el 11 de julio. Con él lo intentaron todo, pero es una manera de marcarte también. Porque ellos no solamente te reprimen a ti, eso es importante decirlo también, van a tu familia, a tus amigos. 

 

OB: y en general, esto de que los vecinos entiendan la situación, ¿es así? ¿O los vecinos en general te dan la espalda?

 

LE: el problema es que eso depende muchísimo del barrio. Muchas veces nosotros vivimos en barrios donde hemos llegado nuevos y nadie te conoce. Entonces, obviamente, cuando esto pasa, los vecinos sencillamente se cuidan. Pero cuando estás en un barrio donde tú has crecido toda la vida, donde todo el mundo sabe quién tú eres, mi experiencia es que la solidaridad es absoluta. Esa fue mi experiencia en Cuba. En Cuba fue la experiencia también de mi padre, por ejemplo, que intentaron varias veces hacerle actos de repudio en el edificio y nunca lo lograron. Porque sencillamente en el edificio todo el mundo decía, no, si Reinaldo es uno de los mejores vecinos que tenemos aquí. O sea, ellos juegan mucho con las personas también. A veces utilizan a personas que son de ellos, gente del partido, gente del comité central. O sencillamente traen a personas de otros barrios. Pero, de manera general, la seguridad del Estado juega con esos factores.

 

OB: y en general, ¿imaginas que hay una conciencia de la población cubana de que esto está mal? 

 

LE: sí, yo creo que sí. De hecho, cuando ha pasado este tipo de acciones represivas, muchas veces yo me he enterado de que está ocurriendo porque los vecinos me llamaban o me mandaban fotografías. Y cuando ha ocurrido con personas de otras provincias, que yo lo he visto en las redes, son muchos los vecinos que también comparten lo que está pasando y lo denuncian como una injusticia, lo denuncian como una ilegalidad. Y también se te acercan muchas personas al oído, que a lo mejor no te lo dicen en público, pero te lo dicen en el oído. Te dicen, oye, eso que te está pasando a ti es algo muy violento, es algo muy injusto. Incluso algunos te lo dicen así en plan, ¿cómo decirte? minimizando el asunto. A mí me pasó varias veces que la gente me decía, “pero tú viste qué bobería la de esta gente, si tú lo único que haces es periodismo”.

Porque para ellos era difícil de entender que una mujer con dos hijas, que lo único que hacía era periodismo, tenía dos patrullas en los bajos de su edificio, cinco agentes de la seguridad del Estado para impedirle salir. 

 

OB: ahora, si esto pasa con todos los periodistas independientes, es un aparato infernal el que ha armado el Estado con este objetivo. 

 

LE: lo es. 

 

OB: le tienen mucho miedo a los periodistas independientes. 

 

LE: es un aparato infernal, pero además es enorme y muy eficiente. Es de las pocas cosas que en Cuba funcionan bien. Y no solamente contra los periodistas independientes, contra los activistas. Le tienen mucho miedo a esa articulación ciudadana que genere un fortalecimiento de la sociedad civil, que es a lo que más miedo ellos le tienen. Ellos le tienen terror a esa articulación. Ocurrió cuando el 27 de noviembre, frente al Ministerio de Cultura, que después se generó el Movimiento 27N. Y después se generó todo lo que ocurrió en apoyo al Movimiento San Isidro, que ya tenía tremendo apoyo y habían demostrado en sus convocatorias, en redes sociales, que la gente lo escuchaba, que la gente lo respetaba. Y que incluso la comunidad artística estaba dispuesta a salir, a ir al frente del Ministerio de Cultura y a pedir que se respeta la libertad de expresión de estas personas. Ellos le tienen miedo a eso.

De hecho, ese movimiento, por ponerte el ejemplo donde yo estuve involucrada como periodista fue dinamitado así, cortándole el Internet a todos sus miembros y aislando a las personas en sus viviendas con estos cercos que les impedían salir. Entonces, al no poder reunirse de manera presencial, al no poder reunirse de manera digital, desarticulan todo tipo de movimiento que se pueda generar para defender la libertad de expresión, la libertad de prensa, para exigir mejoras en la calidad de vida, exigir el respeto a los derechos humanos. Es a lo que le tienen miedo ellos, a eso. 

 

OB: ¿se sienten escuchados los cubanos por Latinoamérica?

 

LE: esa pregunta es difícil, yo te tengo que decir que no. Pero la verdad es que cuando hablo con colegas que han viajado a países como Colombia, México, Argentina, Brasil, han encontrado voces que han apoyado la causa por la libertad de Cuba, que han apoyado la causa de la defensa de los derechos humanos en Cuba. Pero estas son experiencias que se han dado a partir de proyectos comunes, de proyectos en los que las personas tienen ya una previa sintonía con esto. De manera general, yo siento que cuando se mira a Cuba, todavía se mira por encima del muro que levantó Fidel Castro y el régimen de Cuba, ese muro informativo que estuvo regido, por el monopolio de ellos, y que vende a Cuba como ese paraíso socialista que muchos creyeron y que muchos tuvieron como paradigma en sus juventudes entusiastas de izquierda, y todavía lo ven así.

 

Incluso en conversaciones con algunas personas ven a Díaz-Canel como este hombre que está haciendo mal las cosas, cuando sabemos perfectamente que este hombre es una persona designada por Raúl Castro y que responde a las órdenes de la élite en el poder y de Raúl. Esto no tiene otro nombre, porque es que ni siquiera te puedo decir del Partido Comunista, porque en el Partido Comunista lo único que hay son peleles que responden a estos grupos de poder. Entonces yo lamento mucho que todavía ese muro esté, ahí está la labor del periodismo independiente, en seguir erosionando ese muro, ir abriendo grietas ahí hasta que el muro caiga, o que por lo menos vayan pasando imágenes de la realidad de la Cuba de hoy, que son imágenes muy tristes, muy lamentables, y que me gustaría muchísimo encontrar solidaridad con esas personas.

A mí me alucina mucho que hay gente de izquierda que está en países de Latinoamérica enfrentando al poder, cuando llega a Cuba, lo que hace es sintonizar con el poder, en vez de sintonizar con las personas que están siendo víctimas de la represión de ese poder. Eso para mí es incomprensible y solamente se explica, no se justifica, porque ahí están las informaciones, ahí están los periódicos independientes, solamente se explica ese muro que levantó el régimen cubano para tratar de vender esta idea de Cuba como la exclusividad. 

 

OB: también es cierto que después de tantas décadas, hay una responsabilidad de quien sigue creyendo en ese muro. 

 

LE: Por supuesto, yo no soy muy, vamos a decirlo así, muy dura con esas personas, pero sí trato de, cada vez que puedo darles toda la información que yo tengo para que ellos puedan acercarse más a eso. En muchos casos logro que al menos hagan así y se interesen, en otros casos no, en otros casos sí ha fluido muy bien la comunicación y hay personas que incluso han logrado comprender medianamente lo que está pasando en Cuba, porque sabemos perfectamente que comprender lo que está pasando en Cuba de manera absoluta es completamente imposible, al menos en un poco de periodo de tiempo. Porque es una realidad muy compleja, pero a mí sí me gusta siempre hablar de nuestra singularidad. Nosotros somos una dictadura singular y siempre nos quieren menospreciar en esa categoría. Cuando se habla de dictadura, porque siempre te ponen una lista de muertos o te ponen no sé cuántas restricciones para clasificar ahí, cuando realmente lo que está pasando en la isla clasifica de libros en una dictadura. 

 

OB: que es la más negativa del mundo.

 

LE: sí, sí, exactamente. Además, y es una de las cosas más peligrosas que tiene, que lleva tantos años en el poder, que ha hecho totalmente lo que ha querido y ha desaparecido el patrimonio cultural, el patrimonio de una nación entera y además de eso, sabemos perfectamente el saldo que ha tenido la sociedad civil en eso, que ha sido totalmente desarticulada. Para evitar que se formen alianzas en contra del régimen. 

 

OB: Luz Escobar, muchísimas gracias por esta comunicación.

 

LE: muchísimas gracias a ti también por la oportunidad de hablarte de Cuba, que al final es de las cosas que más me apasiona.